lunes, 16 de marzo de 2015

Cerrado por descanso del personal

Hoy no tengo buena cara que ponerte. Me he pintado en la boca una fina línea recta levemente orientada hacia abajo por sus extremos. Y no es de ningún color bonito, llamativo o provocativo.
Las mejillas se me han desinflado como los tristes globos de niños que los dejaron olvidados en una esquina de su habitación. Hoy no hay quien me sople anécdotas, chistes, confesiones... Un cómo estás... Los ojos miran con lástima al corazón que se arrastra delante de mis pies, que huye de mi pecho pidiendo con últimos alientos un basta.
Hasta aquí llega mi fuerza.
Despinta el color de mis ojos y escapa con mis lágrimas. Lejos de mi.
Alejaos de mi, porque no quiero que estéis conmigo si así os hago daño.
Me encantaría poner buena cara, pero se han agotado las existencias.
Vuelvan otro día.

martes, 3 de marzo de 2015

Tiempo

Coge tu tiempo y lánzalo al sol. Quémalo.
Consume hasta el último grano de arena de tu reloj y haz que merezca la pena.
Sé tu propio tiempo. Gástate a cada segundo que pasa.
Vívete.

"No permitas que el tiempo se te escurra entre los dedos"



miércoles, 5 de noviembre de 2014

Es una gran cueva abierta, oscura hacia el fondo y custodiada por dos filas de soldados blancos.
Es una media luna perfecta, resplandeciendo sin rival rodeada de un cielo negro.
Es una caja, que guarda los tesoros más ansiados de pequeños y mayores.
Es un agujero sin fondo, del que salen maravillas, se encuentre en el país que se encuentre.
Es un manantial, puro e innato, del que brota el alimento básico y necesario para todo ser humano.
Es una herida en medio de la cara, que cada vez que se abre, una cálida sensación de plenitud nos inunda.
Es la gramola, que cuando el disco gira, sonidos exquisitos despide.

Es aire caliente,
entrecortado,
débil o fuerte,
lento o acelerado.


"Era tal su risa, que se le escapaba por las costillas"

lunes, 4 de agosto de 2014

Tuya

Hoy es uno de esos días,
en los que miras al cielo y ves que la luna está partida en dos, 
con minuciosa exactitud.

Caminas por la calle,
liberas tu pelo de la ceñida goma y sientes como la brisa lo acaricia
y lo coloca a su gusto.

Sonríes hacia adelante,
mirando a los ojos al futuro y le incitas a que sea capaz de aparecer por tu presente.
Que tenga el valor de dejar de ser lo que es por un momento,
para verte, para sentirte,
tan presente como eres tú, 
ahora.

Hoy es uno de esos días,
en los que desafías al tiempo, proclamando a los cuatro vientos que la noche es tuya
y sólo tuya.

Porque sólo tú, engatusaste a la luna para que te diera su otra mitad,
para que por una noche fuese tuya
y sólo tuya.




martes, 24 de junio de 2014

Mi desastre preferido

Estos momentos, en los que el caos tiene lugar en un pequeño, y siempre he creído, hueco espacio, no hay manera de ver una senda clara. Se ven emborronadas, como si un niño hubiese pasado sus dedos torpemente sobre ellas, queriendo tocar sus diferentes texturas, pero destruyéndolas a su paso.

Es imposible caminar dos caminos a la vez, pero ¿acaso no existen los puentes?

Ahora bien, se necesitan materiales para construir un puente. Numerosos materiales. Engorrosos, costosos y preciosos materiales de los que no dispongo. ¿Qué hacer entonces?

En este momento, creo que vanamente, intento poner orden en este cajón, por la simple razón de que me han inculcado desde pequeña a tener un orden en las cosas. Podríamos llamarlo costumbre.

En este instante, en el cual, he subido al punto más alto de mi cabeza y agarrándome al más elevado de mis cabellos, con la mano haciendo sombra en mis ojos, intento avistar mi futuro en medio de todo ese caos.

Ha sido así, cuando en ese preciso instante he caído en la cuenta de que las sendas se hacen, no se encuentran.
De que mis piernas pueden ser mis puentes y mis manos las herramientas para construirlos.
De que el caos es precioso tal y como es. Impredecible y mágico.
Y mi cajón me gusta más cuando está desordenado. Porque es un completo y hermoso desastre.
Porque es mi desastre preferido.