miércoles, 23 de enero de 2013
Ahora toca echar el ancla en la cama,
para que el subconsciente fondee tranquilo sobre una almohada vacía de buenas noches.
Se cierra el telón por hoy.
Acaba la función.
Guardamos el vestuario y las máscaras,
para quedar desnudos como lo que realmente somos.
Apagamos el sol con las cortinas.
Guardamos la cordura dejando paso a la locura.
Cerramos la puerta al mundo.
Abrimos las sábanas a los sueños.
Cerramos los ojos.
Abrimos el corazón,
y mostramos a la oscuridad los oscuros secretos
que no somos capaces de mostrar a los demás.
sábado, 5 de enero de 2013
Se abre el telón...
No tengas en cuenta nunca lo que hace o dice un actor
porque solo obedece a un guión.
Si bien le da matices
y lo adapta para sí,
prepara sus perdices
si el final debe ser feliz.
Cuida tus latidos
cuando ande frente a ti,
cuando sus manos provoquen suspiros,
cuando se acerque a tu nariz.
Procura evitar sus monólogos
sus dramas románticos o sus pataletas.
Que el no sea tu Romeo.
Que tú, no seas su Julieta.
Que no te venda la moto ni la butaca
ni que señale tu entrada con sus besos.
Al terminar su función, cerrará el telón en tu cara
y te deja envuelta en su oscuridad de silencios.
domingo, 30 de diciembre de 2012
Todos sabemos, que hay demasiadas personas con demasiados sueños como para que todos tengan cabida en este mundo, aunque digan que es muy grande.
Demasiados triunfadores en listas de espera para tan pocos trofeos disponibles.
Hay demasiados héroes que quieren salvar el mundo, pero el mundo ya tiene contratados tanto a sus héroes como a sus sicarios.
Hay muchas esperanzas en un algo mejor, siempre.
Muchos que quieren pisar la luna, y no saben que es de cartón.
Muchos que se acuestan con la seguridad férrea, de que son capaces de mejorar las vidas de tantos otros que se acuestan sin saber donde, ni que, ni como van a comer cuando despierten.
Muchos que piensan. Pocos que hacen
En cambio para los perdedores siempre hay lugar.
Son demasiados...
Y eso les quieren hacer creer, que acepten que no hay para todos.
Pero son unos pocos los que se llevan lo que muchos necesitan.
Unos pocos los que tienen casa para ocho y residen dos.
Sofá para tres y la tapicería no es de su agrado, así que no lo usan.
Un traje para un cuerpo, donde no cabe una persona, y menos un corazón.
¿Y de verdad esa clase de pocos pueden convencer a muchos de que están en minoría?
martes, 4 de diciembre de 2012
Rutinas de las que todo el mundo habla
Hoy es más de día que otros días, pensó nada mas salir.
Iba tarde y para colmo se entretenía en cambiarse de ropa.
-Da igual lo que te pongas, vestida o en pelotas vas a seguir siendo tu.- pensaba mientras corría hacia la parada, sin mas desayuno en el cuerpo que un poco de agua y mucho frío de la calle.
No le dio tiempo a sacar la cartera cuando el autobús ya le abría sus puertas de mala gana.
Paga. Entra. Se dirige a su sitio.
Es curioso pues la mayoría de los viajeros diarios se habían asignado un lugar que cada día ocupaban casi religiosamente, como buenos devotos urbanos.
A partir de ahí, la misma estampa pero de distinto color, se sucedía sin pausa por los amplios ventanales.
Película que se reproduce en directo cada mañana para los que observan.
Actores conocidos, desconocidos.
Actores interesantes, invisibles.
Actores descarados que miran directamente a los ojos del espectador, sonrojándole tras el azul cristal.
Gente gris, marrón y negra.
Coches rojos, blancos y grises.
Edificios rotos que esconden tras de si árboles y horizonte.
Nubes que tapan pedacitos rotos de cielo.
Personas que ocultan sus rotos con ropa bonita y maquillaje.
Cosas comunes y no tan comunes con las que comúnmente se encontraban.
Miles y diversas situaciones de las que hablar con solo dos palabras.
Fantasías y letras que nacen entre cabezadas.
Despierta con el suave sonido de un ding, y se percata de que pronto llegará a su destino.
Frota sus ojos y se despide de su asiento y de su vaho en la ventana.
Coge su mochila. Baja del autobús. Camina.
lunes, 5 de noviembre de 2012
Tú
Te vuelvo a ver, después de tanto tiempo y parece que este te perdona día a día.
Yo en cambio he crecido, la luna a tirado de mis brazos hacia ella.
Me has dado la sonrisa de siempre, tan natural y perfecta, como de anuncio, y como si todo a tu alrededor fuese tan radiante como el faro que es tu boca.
Tus ojos tan tranquilos, me han traído junto con tu mirada recuerdos dormidos que despiertan perezosos y me enseñan sus secretos grises pasados.
Tan familiar eres.
Todo pasa tan deprisa que apenas me da tiempo a reaccionar.
Sales del coche, me miras, sonríes y me llamas por mi nombre.
Todo pasa tan deprisa, que mientras me percato de que no me acuerdo de quién eres,
sorprendida y bloqueada, solo soy capaz de decirte... adiós.
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